martes, 3 de febrero de 2009

EL ESCAPULARIO VERDE Y SUS BENEFICIOS - Padre Erik Briols

Sacramentales. Revelado por la Virgen María a Sor Justina Bisqueyburu, el escapulario verde forma parte de esas cosas materiales que por la oración de la Iglesia, generalmente una bendición, se convierten en elementos de transmisión de las gracias actuales. En el presente caso es la Virgen María quien ha precisado los fines concretos para el uso del escapulario, dejando al cuidado de la Iglesia su aprobación, así como bendecirlo y aprobarlo.
Origen del escapulario. “ La Madre de Dios se apareció (a Sor Justina) durante la oración, teniendo en la mano derecha su Corazón coronado de llamas, y en la otra una especie de escapulario o más bien la mitad de un escapulario. Era un solo trozo de tela verde, de forma rectangular y de tamaño mediano, que colgaba de un cordón también verde, cerrado por la parte de arriba y que parecía hecho para colgar del cuello. El conjunto se parecía más a un medallón de tela que a un escapulario propiamente dicho. Sobre una de las dos caras de esta tela se podía ver la imagen de la Santísima Virgen, tal como se la había contemplado en las apariciones precedentes; sobre la otra cara había un corazón del que se desprendían unos rayos más brillantes que el sol y transparentes como el cristal. Así son las expresiones empleadas por la Hermana para describir su visión. Este Corazón, traspasado por una lanza, estaba rodeado de una inscripción en forma oval y coronada por una cruz dorada, leyéndose lo siguiente: “Corazón Inmaculado de María, rogad por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte”. Al mismo tiempo una voz interior hablaba a la Hermana revelándole el sentido de esta visión. Comprendió que este escapulario, por mediación de las Hijas de la Caridad, debía cooperar a la salvación de las almas, especialmente de los infieles, otorgándoles una buena muerte: era necesario que estuviese acabado cuanto antes y propagarlo con confianza”. (“El escapulario verde y sus prodigios”, R. P. Marie Edouard Mott)
Las dificultades. Sin embargo el escapulario no se hizo y propagó con facilidad; los primeros escapularios fueron escasos y se distribuyeron con desconfianza, siendo los resultados poco satisfactorios. Sor Justina se lamenta a una de sus Superioras de la parsimonia de su confesor en este asunto. “Es preciso que el abate Madel se interese por el escapulario, propagándolo con confianza. Hasta ahora estoy segura que no lo ha dado mucha importancia. Se ha equivocado. Es cierto que no me merezco que crean en lo que digo, soy una pobre religiosa en todos los aspectos. Pero le pido por favor que no haga esto por mí, sino que le pido en nombre de María que lo haga por estas pobres almas que llegan a la muerte sin conocer la verdadera religión; sí, distri-buyéndolo con confianza habrá un gran número de conversiones”.
Mas las visiones de Sor Justina relativas al escapulario no respondían a ciertas cuestiones importantes. ¿Cuáles eran las condiciones exactas y requeridas para que fuese útil el uso del escapulario? ¿Se necesitaba una bendición especial? ¿Se debía reservar para los infieles en las misiones? Sólo la celestial Señora podía responder a estas preguntas. Y así Sor Justina se decidió a preguntar a la Madre del Cielo. La respuesta fue ésta: “No siendo este escapulario, como los otros, la vestidura de una cofradía, sino simplemente una doble imagen piadosa colocada sobre un solo trozo de tela que cuelga de un cordón, como si fuera una medalla, no será por tanto necesaria una fórmula especial para bendecirlo ni tampoco será necesario imponerlo. Bastará con que lo bendiga un sacerdote y que se lo ponga el infiel o el pecador para someterlos así a un influjo benéfico. Puede colocarse, aun sin saberlo ellos, en su ropa, en su cama o en su habitación. En cuanto a las oraciones que hay que rezar, sólo hay que decir una cada día, la que foma la inscripción oval que rodea al Corazón que está sobre el escapulario: “Corazón Inmaculado de María, rogad por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte”. Si la persona beneficiosa de la aplicación de este escapulario no dijese la oración, sería la persona que se lo hubiese aplicado quien deberá decirla en su lugar. (...) Las mayores gracias están asociadas a su uso, pero estas gracias son más o menos grandes según el grado de confianza que se le otorga. Es lo que significaban en la última aparición los rayos más o menos grandes que salían de las manos de la Santísima Virgen”.
Es la misma Virgen María quien habla de “influjo benéfico”, ahora bien, ¿qué mayor influjo benéfico podemos desear a un alma que el retorno a Dios y la gracia de una buena muerte, fin primordial que ya quedó indicado en el momento de la primera aparición a Sor Justina sobre el escapulario?
Utilicemos, pues, los auxilios que Nuestra Señora y nuestra Madre Iglesia nos brindan generosamente para implorar el auxilio y las bendiciones del cielo.